«¿Cómo llegar alguna vez a conocer al niño? Para conocerlo tengo que esperar a que se deteriore; sólo entonces estará a mi alcance. Helo aquí, un punto en el infinito. Nadie conocerá su hoy. Ni siquiera él mismo. En cuanto a mí, miro, y es inútil: no consigo comprender algo que sólo es actual, totalmente actual. Lo que conozco de él es su situación: el niño es aquel a quien acaban de nacerle los primeros dientes y es el mismo que será médico o carpintero. Mientras tanto, allí está él sentado en el suelo, con una realidad que he de llamar vegetativa para poder entenderla. Treinta mil de esos niños sentados en el suelo, ¿tendrían la oportunidad de construir otro mundo, que tuviese en cuenta la memoria de la actualidad absoluta a la cual ya pertenecemos? La unión haría la fuerza. Allí está sentado, empezando todo de nuevo pero para su propia defensa futura, sin ninguna oportunidad verdadera de empezar realmente.»

"Niño dibujado a pluma", de Clarice Lispector.

Les meves publicacions (1999-2017)

"En esta sociedad (si se tienen los medios) puedes escribir y publicar lo que te dé la gana, lo sé, es un derecho que tenemos, pero semejante circunstancia no remedia nada lo que los antiguos romanos habrían llamado mi imbecilidad (imbecillitas).
Luisa Muraro (El Dios de la mujeres
ANTERIORS: 1999-2010  (aquí)