«en la existencia de toda mujer ha habido una época, por remota y sepultada que esté, en que ha mirado hacia una u otra de sus semejantas como depositarias del saber más importante para ella. Es la misma época en que la mujer pensaba ingenuamente -era una niña- que el mundo la estaba esperando y la necesitaba. Las fantasías femeninas no hablan de otra cosa. Sólo que les falta el elemento constringente de la confrontación con la realidad y, en consecuencia, también les falta su necesario complemento que es la idea de hacerse instruir por las propias semejantas a fin de respondrer a las expectativas.»

Librería Mujeres Milán. No creas tener derechos.

dimarts, 18 d’abril de 2017

Les runes del patriarcat circulen en camiones sense rumb.

Tramabus: 
L'entremat de "machos-alfa" Iglesias-Montero circula en camiona atropellant drets.



«Hoy se ha llegado a un cambio social extraordinario en las relaciones entre hombres y mujeres: pero sin autoconciencia masculina. En medio de este costoso cambio, la victoria de la derecha es un signo, pésimo, que nos dice algunas cosas sobre los hombres. En esta victoria resucitan algunos rasgos típicos de lo imaginario masculino tradicional: potencia, exhibicionismo, narcisismo. Pero eso lo ha hecho posible un déficit de autoconciencia masculina en la izquierda. Hay miseria simbólica masculina, y en esta miseria triunfa la derecha, porque la encarna mejor: les toca a los hombres de izquierda, que son y quieren ser la parte más civil de la sociedad, contrastar esta miseria perfilando una autoconciencia adecuada. En nuestro tiempo histórido, la izquierda sin eso no avanza».
Luisa Muraro, a: Lia Cigarini, La política del deseo.