«¿Cómo llegar alguna vez a conocer al niño? Para conocerlo tengo que esperar a que se deteriore; sólo entonces estará a mi alcance. Helo aquí, un punto en el infinito. Nadie conocerá su hoy. Ni siquiera él mismo. En cuanto a mí, miro, y es inútil: no consigo comprender algo que sólo es actual, totalmente actual. Lo que conozco de él es su situación: el niño es aquel a quien acaban de nacerle los primeros dientes y es el mismo que será médico o carpintero. Mientras tanto, allí está él sentado en el suelo, con una realidad que he de llamar vegetativa para poder entenderla. Treinta mil de esos niños sentados en el suelo, ¿tendrían la oportunidad de construir otro mundo, que tuviese en cuenta la memoria de la actualidad absoluta a la cual ya pertenecemos? La unión haría la fuerza. Allí está sentado, empezando todo de nuevo pero para su propia defensa futura, sin ninguna oportunidad verdadera de empezar realmente.»

"Niño dibujado a pluma", de Clarice Lispector.

divendres, 24 de febrer de 2017

L'adoració de les dones de PODEMOS a l'«alter ego» de Tyrion Lannister les deslegitima per a poder opinar de la vida de les altres dones i, sobretot, per culpabilitzar de la violència dels homes a les dones que estimen.



Relacions tòxiques o relacions que intoxiquen?
Les dones que governen la política masculina o de partits no aporten gaire a la societat femenina, només es beneficien a elles mateixes, perquè la feminització és del pensament, lliure, del pensament femení amb infinit propi, no basta tenir cos de dona.


«... la seducción de quien destaca más visiblemente, la juvenil presunción de llegar donde otras no han llegado, la natural reticencia a pensar que ser mujer pueda constituir una desventaja social ...
Circunstancias sobre las que destaca otra, a saber, que ser mujer y tener aspiraciones sobre el mundo, si bien una cosa y otra son en sí normales para un ser humano, sumadas forman una combinación que la sociedad humana no valora en su orden simbólico. 
Por esto la mujer que ha dejado atrás la infancia, pero no ha perdido el objetivo de contar para algo en el mundo, encuentra más natural volverse hacia individuos del sexo masculino para avanzar. 
... [el] feminismo no es útil para una mujer joven dotada de ambiciones. Es un saber válido en sí, pero póstumo. Lleva la marca de aspiraciones heridas, de expectativas frustradas, de impulsos perdidos en el vacío, de descubrimientos duramente pagados. Quien se enfrenta con el mundo rechaza un saber tan amargo, porque es una amenaza para su bien, que es querer y esperar lo mejor para sí misma. 
Si no hay diálogo entre esta aspiración intacta y esa conciencia, entre una generación y otra de mujeres sólo existe una sucesión de ingenua esperanza y amargo conocimiento sin intercambio y sin cambio. 
La asusencia de intercambio entre estos dos momentos de la humanidad femenina, entre la mujer que quiere y la mujer que sabe ... [tiene su causa] en el orden simbólido que sostiene el sistema de las relaciones sociales.» 
Librería de Mujeres de Milán, No creas tener derechos.