«... hoy, en el horizonte abierto por el pensamiento y la práctica de la diferencia sexual, se asiste a una reconsideración de las peculiaridades y los modos de ser que caracterizan a “más mujeres que hombres”: ha madurado la conciencia de que, en lo que nos ha sido transmitido como “femenino”, no están contenidas únicamente las imposiciones del patriarcado sino también las enseñanzas y el lenguaje simbólico de nuestras madres».

Wanda Tommasi, “¿Segundo sexo o autoridad femenina?”.

«Ser a un tiempo mater et magistra es, en el orden sociosimbólico dado, una prerrogativa que esa gran usurpadora de elementos del orden simbólico de la madre que ha sido históricamente la iglesia católica se ha reservado para sí.»

María-Milagros Rivera, El cuerpo indispensable.

dimarts, 16 de setembre de 2014

Un resultat d'un desig meu d'investigar.


"Cuando una universitaria elige ser mujer, el conocimiento que ella genere no podrá ser integrado en lo que ya hay, no podrá ser incorporado en las síntesis: su libertad excede y desborda lo que ya hay, no cabiendo en ello. 
... Aunque parezca una paradoja, el no poder ser integrado en las síntesis el conocimiento que ella genere, no es un menos sino que es un más: las síntesis, sin ellas, se quedarán huérfanas y sin raíz, sin origen, y así tiene que ser mientras los autores de las síntesis no reconozcan su origen femenino y materno, no reconozcan que también ellos nacen y aprenden a hablar de una mujer."
María-Milagros Rivera, "El amor es el signo. Educar como educan las madres"



En particular, el derecho del padre a relacionarse con su hijo e hija como negador del deseo de lactancia de la madre y su criatura, desde la implacable aplicación judicial del principio de igualdad o unidad de sexos (periodo 2007-2013).

Resumen: En este trabajo se parte de un listado de resoluciones judiciales, principalmente, de Audiencias provinciales de toda España, con la finalidad de observar como se conjuga el derecho del padre a tener a sus hijos e hijas en su compañía con el deseo de la madre de poder dar lactancia materna no interrumpida (es decir, más allá del año o los dos años de edad) a sus criaturas. De la lectura de estas resoluciones judiciales, se pretende extraer cinco conclusiones, a modo también de hilo conductor de la lectura de las resoluciones judiciales transcritas, que evidencian, según mi opinión, la indiferencia con la que, la Justicia, trata el “ser madre”, al aplicar la igualación de las capacidades del hombre a las de la mujer para la crianza; desconociendo que el “ser madre” es un estado del ser, no igualable (ni tampoco necesitado de igualación) al “ser padre”. El “ser madre” va más allá de poseer dichas capacidades para la crianza, las cuales, sólo desde una óptica patriarcal, identifican ser madre con ser criadora, en el sentido de mera ejecutora de actividades tendentes a criar a un hijo o hija y, por esto, sólo desde una óptica patriarcal, puede el padre apoderarse de dichas capacidades con la finalidad de confundirse en el “ser madre” y negarle a ella, a la madre, esa diferencia originaria con respecto al padre.


UN TAST DEL CONFLICTE: 
Sentencia 25.07.2007 (SAP Asturias, sección 5ª). Ponente: María José Pueyo Mateo: "Y aunque la madre insiste en el tema de la lactancia y la incidencia de su interrupción cuando pase fines de semana con el padre es lo cierto que la edad actual de la menor, 18 meses, hace aunque no insólito sí poco frecuente tal práctica, teniendo en todo caso la lactancia materna a esa edad un carácter complementario". 
Sentencia de 27.01.2009 (AP Guipúzcoa, sec. 2). Ponente: Loyola Iriondo, Ane Maite: “siendo la lactancia materna, en este momento y dada la edad del menor, una opción de la madre que actúa como complemento a la alimentación del niño (...) se estima procedente priorizar, en este caso, el mantenimiento del vinculo con su padre (...) de modo que si la madre desea prolongar la lactancia materna deberá adoptar las medidas adecuadas para que dicha decisión no interfiera en la relación padre e hijo, pues como se indica en la sentencia de instancia la madre no puede prolongar la lactancia materna si con ello perjudica al padre y priva al niño de la posibilidad de conectar afectivamente con su padre (...) sería aconsejable que éstas [las pernoctas] se realizaran lo antes posible a fin de que el menor no pierda contacto con su padre en todos los ámbitos de su vida; si el período de lactancia se extiende mucho en el tiempo, se podría plantear que la madre aportara la leche materna en biberones para que fuera el padre quien se la proporcionara al menor cuando le correspondiesen las visitas”.

POT SER VICTÒRIA, LA D'UNS HOMES QUE NO HAN APRÉS A SER PARES, QUE NO ACCEPTEN QUE LA PATERNITAT HO ÉS EN CONTEXT I AMB LA SEVA PRÒPIA TRANSCENDÈNCIA?

(FOTO / TOLEDO 2014 EL GRECO)
"El deseo materno es una pulsión sexual y forma parte de la sexualidad humana ... La ordenación patriarcal de las cosas se mantiene reduciendo la sexualidad a la genitalidad ... Así es cómo se sustrae la maternidad de la vida sexual de la mujer [porque] reconocer el deseo materno significa subvertir el orden simbólico que nos envuelve [masculino]". 
(Casilda Rodrigánez y Ana Cachafeiro, 









divendres, 12 de setembre de 2014

Començam l'escola i jo dic: Dones, nines, mares. Si les dones hi hem de ser, s'ens ha d'anomenar, perquè tenim ganes de viure, i moltes!

Coeducació
Dos sexes, un sol món per a compartir. 
Texto : Ana Mañeru y José Mª Báez. Ilustración: Itxaso Sasiain
Dos pensaments, dues experiències corporals, dos infinits de pensament, dues formes per una sola identitat humana. 
Néixer nin o néixer nina no predetermina una vàlua diferent, però presenta la diferència humana més gran que coneixem; dos cossos diferents mitjançant els quals s'experimenta, es sent i es pensa, des de la diferència sexual, la comprensió del món, la relació humana, la manera d'expressar allò humà. 
Néixer nin o néixer nina no es tria, és un atzar, per tant, néixer nina no pot suposar la desavantatge social que és el fet que el llenguatge, que ens fa humans als homes i a les dones, des de la veritat de la llengua materna, ens ignori a nosaltres, les dones; que ignori l'ús de les paraules que hi ha per dir l'existència i la realitat de la forma humana femenina.


"el ser mujer no se puede dar por supuesto ... el dar por supuesta la sexuación humana, el dar por supuesto el ser mujer una mujer, hunde una y otra vez el ser mujer en la insignificancia ... "Me está dando por supuesta". 
El dar por supuesto es letal para aquello que es dado por supuesto (el ser mujer, en este caso) porque vuelve innecesaria o superflua la revelación del propio ser. Una queda entonces a merced de lo que otros u otras supongan que ella es. 
El dar por supuesta la sexuación humana es un atajo que tienta, y mucho, porque el cuerpo se obstina en ser, y esta obstinación suya disminuye la productividad y la eficacia que la vida exige implacablemente. Como cuando se habla en masculino pretendidamente universal alegando una supuesta economía del lenguaje. Pero es un atajo que lo que más abrevia es la felicidad de estar vivo o viva en coincidencia con el propio ser. Lo cual no es esencialismo, como se sigue diciendo a veces cuando da miedo hablar de verdad, sino ganas de vivir." 
María-Milagros Rivera, "El amor es el signo. Educar como educan las madres".